
De tanto hacerlo, ya me acostumbré a abrir todos los días la página web del diario cuando entro al computador. Más que una necesidad, se transforma en una rutina y la revisión de los titulares cada día es más a la pasada. Entre los políticos que todos los días tienen una teleserie nueva y la farándula, leer el diario ya no significa nada.
Pero hoy en la portada aparecía la imagen ya clásica de la ex-candidata presidencial Ingrid Betancourt y una noticia donde, una vez más, se hablaba del famoso intercambio que quieren hacer. Que las FARC dicen esto, que Uribe dice esto, que Chávez dice esto… ya me cansé.
No es que no me importe lo que le pase a Ingrid Betancourt, pero encuentro de una injusticia suprema esto de que todos los canjes se basen en ella. No se les puede olvidar a nuestros queridísimos vecinos (no se pierda el toque de ironía en esa frase), que la guerrilla colombiana tiene a MUCHOS MÁS secuestrados que Ingrid Betancourt, y todos “deberían” ser igual de importantes para el gobierno.
No dice esa constitución que “respetamos” ¿Que todos somos iguales ante la ley? Entonces ¿Por qué es Ingrid Betancourt la noticia? ¿Por qué no lo son todos los otros hombres y mujeres, que quizás también están enfermos, que quizás también están al borde de la muerte?
¿Por qué el gobierno de Uribe no pone el mismo hincapié en conseguir tratos para recuperar a los otros rehenes? Quizás incluso sería más fácil. Aunque pensemos lo contrario, la guerrilla colombiana no está formada por estúpidos, y por lo mismo saben que Ingrid vale más que los otros secuestrados. Que pueden pedir más a cambio.
Entonces, ¿La vida de esta mujer vale más que la vida de todos los demás juntos?
¡Farándula! Cuando yo pensaba que había encontrado una noticia en el diario que no estuviera relacionada con todas esas banalidades de la gente famosa, me equivoqué. El conflicto con las FARC no es otra cosa que una teleserie, donde Ingrid es la estrella.
Y nosotros los televidentes que la alimentamos.
Tienes razón: es injusto que unos casos tengan más repercusión que otros. Pero así están las cosas. Yo no diría que Ingrid se ha convertido en la estrella de la teleserie de las FARC (suena a que ella se lo está pasando pipa mientras todos se están partiendo los cuernos para que la liberen), pero bien es cierto que “gracias a ella” mucha gente se ha enterado
1. De qué son las FARC
2. De la cantidad de gente a la que tienen secuestrada.
Así que, en cierto modo, gracias al interés mediático suscitado, las familias de los secuestrados-que-no-son-Indrig-Betancourt tienen más oportunidades de denunciar y de que se les preste atención.
Sucedió lo mismo con el caso de Madeleine. ¿Es la única niña que ha desaparecido? No, por desgracia. Pero se han dado unas circunstancias especiales que han hecho que esta niña haya desaparecido no sólo para sus padres, sino para todos, en cierto modo.
Saluditos
En realidad, la señorta Betancourt vende… lamentablemente. Ahora, ella en sí no gana mucho que digamos, pero el gobierno colombiano, las FARC, Sarkozy y otros personajes involucrados en todo este altercado, sin dudas que generan expectación mundial, al igual que en su tiempo la niña Madelenine McCann.
¿Seguirá el show? El asunto tiene para buen rato.