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De la Cultura al Pensamiento, tres: Conformismo Manipulado

Lo No Manifestado Alberto Ortiz
29-Abr-2008

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La cultura, además de los conocimientos básicos e información que entrega, trae consigo improntas de pensamiento que, al no ser conciente de ellas, adquieren poder y hacen que lo que de verdad somos quede a un lado, como ropa sucia esperando a que alguien la levante y se digne a tirar al agua, a desinfectar.

Todos, sin excepción, nos hemos arraigado a ciertas maneras de entender lo que nos pasa, lo que vivimos y cómo lo hacemos; nos identificamos con nuestros pensamientos tanto para creer que somos ellos, que somos lo que creamos en nuestras mentes (incluso sin percatarnos que lo hacemos día a día, sin siquiera ceder y darse el lujo de callarlos y manejarlos) y que por la mala suerte, o por factores externos (los cuales si existen, pero están creados para hacerte dudar de lo que puedes hacer) o incluso, y es la mayoría, por y gracias a Dios ocurre todo a lo que nos enfrentamos.

Al momento de comenzar a pensar te despojan de tu poder creativo real, no porque no lo poseas ya, sino porque no te enseñan sobre él lo suficiente (mejor dicho: nunca te lo mencionan). En ello influye todo lo que tenga que ver fuera de ti, lo que te dicen y lo que observas: siempre eres libre de pensar como quieras, lo que pasa es que los años sin tener conciencia absoluta sobre tal capacidad repletan tu mente de desgaste y de información gratuita, mucha de ella absoluta y sin que pueda existir lugar para duda alguna (en la época del Ocultismo eso era sinónimo de muerte, sino pregúntele a Copernico). Es por eso que se comienza a esbozar una vida en base a ciertos paradigmas de raciocinio implementados en la conciencia humana correspondiente al espacio geográfico y temporal en el que se ubique, y por los cuales se desplace a lo largo del viaje.

La televisión (o mejor dicho el ver y escuchar en una pantalla) es un invento supremo, tal vez el primero en lograr una atención global de la conciencia (ya se quisiera algún político el poder innato de tal aparatito), dado que por formas visuales y auditivas, e incluso electromagnéticas, logra captar el ahora de quién observa. Muchos pueden decir que esta máquina es maligna, pero muchos otros (incluyéndome) pueden decir también que si es por eso el dinero también es malo. Lo que crea la conciencia humana (sus pensamientos materializados en la forma física) no es “malo” ni “bueno“: es y, simplemente será, un objeto. El cómo se utiliza, y bajo qué conceptos e improntas, es el gran dilema. Y en una sociedad global basada en el ser egótico y en la dualidad, no es de esperarse que exista gente detrás, que bajo sus conceptos e improntas esté haciendo que las masas piensen y actúen como ellos creen y sienten que deben ser las cosas.

La televisión, y en sí todos los medios de comunicación, están basados en el manipular la conciencia de quien escucha, lee u observa. Los medios de comunicación son lo que hace siglos fue (y sigue siéndolo en nuestros días) el Cristianismo para el Imperio Romano, o mejor dicho para Constantino y su afán por de verdad unir a su pueblo y a la vez no perder el aparato político. En él somos capaces de observar el sentimiento de conveniencia y conciencia respecto a la realidad de lo que le tocaba vivir como emperador, y eso podemos aplicarlo a todo el equipo de trabajo de un gobierno en particular, o más allá aún: a todo el espectro invisible, “los de arriba“, aquellos que han sido concientes de como son las cosas en verdad y han utilizado al planeta Tierra como escenario para sus maquiavélicos planes, lo que no quita el que sea la conciencia humana (y con eso me refiero al cómo concibe la persona su existencia sobre el planeta) la que busque respuestas y por supuesto, las encuentre.

Entonces, podemos decir al respecto que los ricos siguen siendo ricos y los pobres siguen siendo pobres simplemente porque les han enseñado el mundo de una manera, una realidad global aplicada a un solo individuo libre de paradigmas que se abre sin querer a un millón de cosas que quizás nunca quiso para sí. De ahí que el esfuerzo sea bien valorado, porque el esfuerzo viene del despertar, el darse cuenta que lo que nos rodea no es razón para que siga así, sino para transformarlo en algo que sea lo que nosotros esperemos. La cuestión es ver en qué nos basamos para lo que queremos en nuestra realidad, ese es el asunto: buscamos respuestas dentro de libros de conciencia y paradigmas, armamos nuestro mundo en base a respuestas que encontramos en esa “realidad global” que leímos en un diario o que vimos en la televisión y despues culpamos a Dios o a la mala suerte o a cuánta cosa más se nos ocurra por nuestros problemas, por nuestros dilemas y por nuestra falta de fuerzas frente a la adversidad.

Es como vivir en la cultura del conformismo, en donde pocos se dan el tiempo (porque tu tiempo se supone que tiene precio, recuerda) de buscar respuestas más allá de donde se supone están, y por lo mismo terminan asumiendo su realidad como propia sin darse cuenta que las bases las cimentó alguien ajeno a ellos.

Un ser humano culto no es aquel que sabe más que el otro, o que va más al cine o lee más, o que ve más noticias que el que no. Un ser humano culto es aquel que sabe que la cultura es ignorancia disfrazada de información.

Participación Ciudadana

Ines Fajardo 29-Abr-2008, 16:17 #

para mi es quien es capaz de escuchar… aprender y distinguir…

opiniones, diferencias, tolerancia, aguante.

no ahi cimiento mas alla que el que yo creo.

si me paro en la base de alguien mas nunca podre crear cultura, desde mi expresion.

Amiguismo
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